Sus pobladores, asi como los turistas que lo visitan encuentran en él ese contacto con la naturaleza tan difícil de conseguir, y que Santa Ana ofrece en toda su dimensión.
Amanecer, donde el sol emerge entre los cerros, resplandeciendo desde tempranas horas las cristalinas aguas que bañan bancos de blanquísimas arenas, sus playas presentan barrancos de arena y rocas arcillosas confundidas con la vegetación.
Es un excelente punto de pesca, ya sea desde la costa , como pesca de embarque, la delicia de los más exigentes. Un entorno de tranquilidad, para el reposo tan buscado, hacen de Santa Ana un lugar soñado. Despertar con el trinar de los pájaros y el romper de las olas, el planear de las gaviotas y los lobitos aporovechando la paz de las primeras horas de sol para desperesarse en la arena. Las pequeñas barcas dejan su zurco en el plato azul del océano, mucho sol, mucha playa y atardeceres donde el océano recibe al sol en un increíble espectáculo.
En las noches, las notilucas encienden la blancura de la espuma del mar, provocando un efecto fluorescente en la oscuridad del océano.
Al descubrir este paraíso nos parecío muy egoísta no compartirlo, fue así que nació la idea de la Posada Escalones, algo que hoy es realidad y usted puede disfrutar.